22 abr. 2014

La leyenda de la lanza del destino (por Pereslindo)



Según el evangelio de Nicodemo, cuando se había terminado el martirio de Jesús en la cruz, un centurión de nombre Caio Longino, que sufría un agudo caso de miopía, fue el encargado de darle el golpe de suerte en el costado derecho, de donde salió "sangre y agua" recibiendo por sendos líquidos el bautismo y la eucaristía, y curándose así su afección visual de forma milagrosa. Desde aquel momento, y después de muchos años de agregar más y más texto por diversos autores de dudosa procedencia, se fueron gestando un puñado de leyendas en torno a la lanza que usó este centurion, y en torno del propio centurión en sí. Lo mas conocido de esta historia es la lanza, pero según algunos textos apócrifos, no esta claro si Longino fue beatificado, si murió, si le torturaron hasta la muerte soldados romanos por predicar los evangelios en la actual Armenia, o si vive hoy en dia condenado por Jesus a vagar eternamente hasta el Apocalipsis.
Actualmente hay cuatro supuestas lanzas conservadas: una en Viena, Austria, otra en el Vaticano, otra en Armenia, y otra en Krakovia, Polonia. Este artículo intentará de recopilar algunos datos curiosos sobre esta ancestral leyenda de mas de 2000 años (y contando).
Se supone que la lanza "auténtica" fue recogida por José de Arimatea en tierra santa luego de la muerte de Cristo, al igual que el Santo grial y demás parafernalia (tema de el próximo artículo tal vez). 



San Mauricio: el santo negro


A finales del siglo III DC, en los límites de la actual Italia con Suiza, una legión romana integrada totalmente por tebanos al mando del comandante Mauricio, y llevando la lanza del destino como estandarte, desobedecieron una orden directa del emperador Máximo. No está claro si, no realizaron sacrificios a los dioses romanos, o si se negaron a perseguir cristianos. Ni siquiera está claro si realmente existió tal legión, pero la "historia" cuenta que Máximo se enfureció y diezmó a los tebanos (en su mayoría hombres de raza negra), matando uno de cada diez soldados. Al negarse Mauricio por segunda vez a las órdenes del emperador por su condición cristiana, ya fuera a adorar a los dioses romanos, ya fuera a perseguir cristianos, el resultado fue el mismo. Su legión fue aniquilada por tropas imperiales y Mauricio animó a sus soldados a martirizarse. Finalmente, a pesar de ser el portador de la lanza, también le llegó la muerte en manos romanas. Es evidente que existe una gran contradicción aquí, pero no es el tema de este artículo, así que seguimos.

Constantino y el cristianismo.



Dos décadas después del martirio de Mauricio, Constantino espera con sus tropas a las afueras de Roma para doblegar a Majencio, su cuñado y favorito de Máximo, que había renunciado. Favorecido por la tetrarquía impuesta por Diocleciano, que se saltaba el derecho dinástico al trono, se autoproclamó emperador el mismo día de la batalla que libraron en el puente Milvio, donde vuelve a aparecer la lanza en poder de Constantino. Se dice que la madre de Constantino, Helena, fue quién tenía la lanza habiéndola conseguido siguiendo las instrucciones de algún manuscrito del propio José de Arimatea.

Cuenta la leyenda, que antes de la batalla estaba Constantino rezándole a la deidad de moda en ese entonces, Deus Sol Invictus, "el invencible Dios sol", (también conocido como Mithra, Helios y El Gabal, siendo Heliogábalo -un ser extremadamente desequilibrado por cierto-  quien popularizó el culto, aunque ya se hacía referencia al Apolo griego como su equivalente) y que vio una cruz en él con la frase "in hoc signo vinces" (con este signo vencerás), hecho que le supuso una revelación cristiana. A pesar de ser superado en número por las tropas de Majencio, y ante la imprudencia de éste al salir de la ciudad amurallada para presentarle combate, Constantino gana la batalla del puente y atribuye su victoria al poder divino de la cruz cristiana, y de la lanza de Longino.

Comienza así la era cristiana en el Imperio romano.


Dicen que Constantino guardaba la lanza cuando fundó Constantinopla hasta que los turcos la arrasaron perdiéndose el rastro de ella (por un tiempo).

Tiempo después, con el cristianismo instaurado en Europa, Mauricio es canonizado en el 962 por el Papa Juan XII, siendo el primer santo de piel negra. Ya van 2 santos (sin contar con el famoso San Expedito) que pertenecieron al ejército romano... Con esto se convirtió Mauricio desde entonces en San Mauricio, y se supone que la lanza que portaba es la que se conserva en un museo de Viena (conocida como la lanza de San Mauricio, por la inscripción que lleva una funda de plata que mandó a hacer el emperador alemán Enrique IV en el siglo XII de nuestra era. Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano, le agregó otra funda de oro dos siglos después), aunque no se puede demostrar.
 


 

Carlomagno y la lanza: comienza la leyenda popular
  
Cinco siglos más tarde, la dinastía merovingia (quienes se suponen descendientes del mismo Jesucristo en algunos textos apócrifos salidos a la luz el siglo pasado, ya que Cristo NO tuvo descendencia en la biblia, mas sí en los textos del Mar Muerto, y en la literatura popular de algunos best-Sellers bastante malos... cabe agregar que recientes estudios genéticos de los descendientes de esta casa real, demostraron que no podían provenir de medio oriente, sino que son plenamente europeos) pierden poder entre los francos, y se levanta la dinastía carilingia con la figura de Carlomagno, nacido en la actual Bélgica, y por alguna extraña e improbable razón, portador de la lanza.
Razón que no resulta del todo rara si tomamos en cuenta que merovingios y carlingios provienen de la misma región, pero nada esta documentado, o al menos, yo no lo encontré (Según mi amigo conspiranoico "ENKI", el idioma vasco proviene de una deformación sumeria, y por ende, los vascos conservaron sus ritos mágicos que les ayudaron a vencer a Carlomagno, siendo contra los vascos la única batalla que no ganó en sus 47 campañas)
 Aquí empieza a tejerse el hilo mágico y misterioso de la lanza.
Según alguna gente el Papa León III se la regaló, otros aseguran que ya la tenía su familia antes de que Carlomagno naciera, la cuestión es que, quien poseía la Lanza, ganaba las guerras, pero si la perdía, con ella también perdía la vida. Se le atribuían también poderes clarividentes. Esa es la leyenda que empezó a circular con la muerte de Carlomagno que le llegó en el 814 DC mientras vadeaba un arroyo en Aix le Chapelle (Aquisgrán), y que se le cayó del caballo la lanza que llevaba consigo día y noche. Dicen que murió al poco tiempo de este episodio.



  La lanza cambió de dueño un par de veces por distintas casas nobiliarias hasta que cae en manos de Enrique I "el pajarero", fundador de la casa real de Sajonia y el Sacro Imperio Romano. A Enrique I no le fue muy bien en las guerras contra las tribus nómadas húngaras, que decían descender de Atila el huno, al menos hasta el 933 cuando, después de años sufriendo saqueos e incendios de aldeas, venció en la batalla de Merseburgo.
El hijo de Enrique I fue Otón I "El grande", coronado por el Papa Juan XII en el 962 como emperador (el mismo Papa que beatificó a San Mauricio). Otón I creía que la lanza le había asegurado el éxito en todas sus empresas, y en algún momento, hizo una réplica y se la regaló a las noblezas polaca y húngara. Alguna de las lanzas que regaló en ese período, es la que se conserva en Krakovia.


Luego pasó a manos de Federico I "Barbarroja". Por una cuestión nacionalista, pasado el tiempo, se levantó la figura de Barbarroja. Se encargó de unificar el norte de Italia con sus dominios germanos, incrementando el tamaño del Sacro Imperio Romano Germánico (a partir de él, se usó ese nombre). Por extraño que parezca, mientras cruzaba un río, se le cayó la lanza y murió ahogado a los 67 años (no tengo claro si fue en Sicilia, o en Asia menor... Internet es así).



Segismundo, Bonaparte y Von Hügel

Abreviando un poco la historia, en 1411 (y además porque ya expliqué las diversas restauraciones que le hicieron en esos 400 años, y sus "autores"), fue coronado Segismundo de Luxemburgo como Rey de romanos (a diferencia del título de Emperador que sólo podía ser concedido por el papa) del Sacro Imperio Romano Germánico. Unos años antes, en 1408, Segismundo había fundado junto con otros monarcas La Orden del Dragón, sociedad a la cual perteneció Vlad III de Valaquia, el noble rumano que inspiró el personaje del famoso Conde Drácula en la novela de Bram Stoker. La orden fue creada para defender los intereses de la cruz, según dicta el prólogo de sus estatutos: 




"...en compañía de los prelados, barones y magnates de nuestro reino, a quienes invitamos a participar con nosotros en esta empresa, en virtud de nuestra clara determinación de aplastar los perniciosos actos del igualmente pérfido Enemigo, a los seguidores del antiguo Dragón y (como uno puede suponer) a los caballeros paganos, a los autores del Cisma y a otras naciones de fe Ortodoxa, y a aquellos que sueñan con someter la Cruz de Cristo y a nuestros reinos, así como su sagrada religión redentora, bajo el estandarte de la Cruz de Cristo triunfante..."

La simbología de la Orden se basaba en el mito de San Jorge y el dragón, la serpiente Uróboros, ya que con anterioridad, hubo una Orden similar (La orden de San Jorge). Numerosos nobles del este de Europa formaron parte de ella manteniéndose un halo de misterio a su alrededor.
Cuando sus oponentes murieron, unos meses después de ser coronado como Rey de Romanos, se le reconoció como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y en su ceremonia de coronación, como se acostumbraba desde hacía un tiempo, se usaba la Lanza del Destino para ello. Aquí hubo una serie de tires y aflojes políticos bastante enroscados que escapan a mi entendimiento. Mas que nada, su reinado hizo hincapié en la lucha contra los otomanos.
 En 1424, dijo:

 “Es la voluntad de Dios que la corona, el orbe, el Scepter, las cruces, la espada y la lanza imperiales del Sacro Imperio Romano nunca deban salir del suelo de la patria.”

Y entonces se llevaron las reliquias imperiales, incluida la Lanza, a su ciudad natal, Nuremberg.

Al parecer no era tan "ambicioso" como se puede llegar a esperar de un Emperador, deduzco esto de una declaración que hizo acerca de sus detractores germanos:

 "...Que si les place, escojan para ellos mismos un nuevo rey, para mí será suficiente con Hungría. Ahí habría pan para mí hasta el día de mi muerte."

Murió en 1437.


La lanza (con la que fue coronado Carlos V, Emperador en su momento del imperio mas grande del mundo), se quedó en Nuremberg hasta la aparición de uno de los personajes mas famosos de la historia bélica mundial, Napoleón Bonaparte, un pequeño corso con fervorosos ideales republicanos (hago un breve pero conciso inciso aquí: ¿Qué hubiera pasado si Napoleón hubiese nacido 2 meses antes, cuando Córcega pertenecía a Italia? Nunca lo sabremos, y tal vez sea mejor para nosotr@s...). Tod@s sabemos lo que pasó en esa agitada Europa del siglo XIX, y de cómo influyó incluso en la historia de nuestra mal llamada "patria", la "República Argentina".

Cuando Napoleón llegó a Nuremberg en el año 1796, y después de su triunfo en la batalla del puente de Lodi, los realistas europeos se aterrorizaron de que pudiese tener acceso a la Lanza, y con ella, dominar el mundo. La reliquia no estaba allí tampoco...
Tras la aplastante y magnífica victoria que consiguió la "gran armeé" napoleónica en la batalla de Austerltz, Napoleón se vio frustrado al darse cuenta de que la lanza ya no estaba en Viena tampoco. Un noble austríaco, el Barón Von Hugel, había vendido las reliquias imperiales a los Hasburgos, hecho que no se constató hasta la derrota total de Napoleón en Waterloo, por miedo de que pudiera encontrarla. En 1806 Napoleón puso fin al Sacro Imperio Romano Germánico. Francisco II, enemigo de Napoleón, se quedó con un único título nobiliario, el de Francisco I de Austria. Estos hechos dan para otra nota más extensa, espero en un futuro poder dedicarle mas tiempo a ello. Napoleón no pudo hacerse con la reliquia.



Hitler y su obsesión con la Lanza

 No entraré en detalles del porqué de la ascensión y caída de Adolf Hitler, me centraré en el tema de la entrada, que es la Lanza del Destino.
Hitler estaba obsesionado con este objeto por ser parte de las reliquias del primer Reich y estaba convencido ( tal vez por la influencia que ejercían sobre él, los oscurantistas miembros de la Sociedad Thule) de que poseía un poder ilimitado para el bien y para el mal.
Cuando la Alemania nazi se anexionó Austria, Hitler se hizo con la Lanza y el tesoro de los Hasburgos, trasladándola primero a Nuremberg, y luego a un búnker secreto. Cuando las tropas del General Patton, se hicieron con el control de Berlín, encontraron el búnker por casualidad que había sido impactado por los numerosos proyectiles que se dispararon, y la lanza fue trasladada a USA. Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 en las vísperas de la fiesta de Walpurgis, una fiesta pagana que se festejaba desde la edad media, y que luego fue convertida en "el día del trabajador" (el 1ro de Mayo). Irónicamente, esta fecha coincidió con la captura de las reliquias del Reich, y con el día de la fundación de la logia masónica mas fashion de la actualidad: Los Iluminattis de Baviera, o Los perfectibilistas.
Patton se interesó en la reliquia, incluso escribió un poema (no lo pude encontrar, se titula "A través de un cristal oscuro") donde él mismo se declaraba una reencarnación del propio Longino. 


Tuvo un aparatoso accidente automovilístico al poco tiempo de devolver la lanza por orden de Eisenhower para sumar misterio, pero no fue el caso. Un francotirador en el mismo accidente, le dio un tiro en el cuello. Murió el 21 de diciembre de 1945 en un hospital, presuntamente envenenado por espías rusos. El hombre que le disparó, conocido como Douglas Bazata, trabajaba en la OSS, lo que luego fue la CIA y había sido condecorado con 4 corazones púrpuras, la mas antigua condecoración que otorga el ejército yanqui a los heridos o muertos en combate. Casualmente, Bazata luego de la guerra se hizo amigo de Salvador Dalí, y posó para él en una de sus obras, emulando a Don Quijote.


 Algunos teóricos de la conspiración aseguran que el gobierno norteamericano no devolvió la Lanza original al museo de Hofburg, donde estuvo expuesta antes de la dominación nazi-europea, sino que los yanquis, devolvieron una copia de la misma. No suena tan descabellado al ver como cambió la hegemonía del poder a nivel mundial.

Mi conclusión:

Mas allá de las teorías conspirativas sobre el origen y poder de este objeto, está más que claro que las realezas europeas le guardan un profundo respeto y temor. Sería interesante poder analizar la importancia simbólica de su posesión, y del origen del cristianismo como religión occidental para controlar las masas y el pensamiento colectivo.
Que la Sibila de Cumas hubiese profetizado la llegada del cristianismo, y los versos de Virgilio en sus célebres E?lolas apoyasen sus vaticinios, no son profecías antiguas, sino parte de una agenda que se fue cumpliendo con el paso del tiempo. No por nada Virgilio era cercano a Julio César. Faltaron 300 años para que se instaurara en el imperio la idea de "poner la otra mejilla" entre los de mas baja condición. Para los pobres, nunca hubo otra opción, para los cruzados, existía el perdón en todas las atrocidades que cometiesen.
La Lanza podría enumerarse como otro atributo de poder más, como quien tiene un despacho mas grande en una empresa al ser ascendido, o los que no llevan gorritas en el Macdonalds.
 Me gustaría analizar éste, y otros asuntos, pero no quiero aburriros con mi perorata verborrágica de clase B.
 Que la lanza sea poderosa o no, es lo de menos. Las crisis europeas a lo largo de la historia, han llevado a las élites poderosas a inventar historias tan descabelladas como oscuras. No creo que esta sea la excepción...
 

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